La disposición adecuada de los cuadros tiene en cuenta las proporciones de tamaño, los colores, los muebles y las líneas de la habitación. Hay doce variantes, desde el cuadro protagonista, pasando por las disposiciones en fila, en cuadrícula y simétricas, hasta el collage, el tríptico y la disposición en esquina. Los arreglos deben planificarse previamente, alinearse de manera uniforme y, por norma general, colocarse a la altura de los ojos.
Ya sean fotos de vacaciones, paisajes, retratos familiares o reproducciones de arte: solo los cuadros adecuados hacen que el hogar resulte acogedor y le aportan un ambiente personal. Pero ¿cómo se deben colgar los cuadros para que luzcan al máximo?
Colgar cuadros: tener en cuenta el entorno de la obra de arte
Para que los cuadros armonicen con los muebles, deben coincidir las proporciones de tamaño: mientras que un formato demasiado pequeño se pierde sobre un mueble voluminoso, un formato grande puede resultar demasiado dominante. Sobre una pared pintada de color, sus motivos destacarán especialmente. El conjunto resulta armonioso cuando se repiten tonos similares en las paredes, los cuadros y distintos accesorios o elementos decorativos. Aunque con un fondo blanco, por lo general, no se puede cometer ningún error, los cuadros a menudo no lucen adecuadamente delante de paredes estampadas o multicolores. Un marco llamativo o un paspartú pueden ser la solución. Si no desea colgar un cuadro centrado en un lado de la pared, sino desplazado hacia un lateral, debe procurar crear un contrapeso visual con otro mueble o accesorio. Mientras que las composiciones verticales hacen que las paredes parezcan más altas, las agrupaciones horizontales dan la impresión de que la habitación es más ancha.
Inspiración: las formas más bonitas de colgar cuadros
Primero, disponga en el suelo las posibles composiciones o dibuje el arreglo en papel antes de colgar los cuadros. Existen doce formas diferentes de colgar cuadros que aportan un toque artístico a cualquier habitación.
1. Crear un punto focal en la habitación: el cuadro protagonista
Una pared, un cuadro. Un motivo especialmente original o querido merece un lugar de honor. Ya sea un lienzo de gran formato o una pequeña reproducción de arte: cuando el motivo ocupa por sí solo toda una pared, atrae todas las miradas. Debe procurar crear un equilibrio visual con los elementos decorativos y respetar las proporciones de tamaño.
2. Llenar toda una pared con la disposición tipo Petersburgo
La disposición tipo Petersburgo también se conoce popularmente como disposición de salón o «caos ordenado». Numerosos motivos colocados muy juntos cubren casi toda una pared. El nombre de esta disposición procede de las paredes profusamente decoradas del Hermitage de San Petersburgo. Aunque la disposición tipo Petersburgo ignora los ejes de los cuadros, existen otros elementos que los conectan: pueden ser motivos con un enfoque interpretativo estilísticamente similar, marcos iguales o parecidos, paspartús o formatos similares. Un elemento común aporta cierta calma al conjunto, de modo que el «caos» se encuentra con el «orden».
3. Clásica y elegante: la disposición en fila
Ya sea colocada vertical u horizontalmente en una línea, la disposición en fila es una forma clásica de organizar los cuadros. Si desea utilizar formatos de distintos tamaños, al colgar los cuadros tiene dos opciones: puede disponerlos alineados por los bordes o colocarlos de forma que los centros de los cuadros queden sobre una línea central imaginaria. Antes de taladrar, debe disponer primero en el suelo todas las variantes posibles.
4. Líneas claras con la disposición alineada por los bordes
En la disposición alineada por los bordes, las esquinas y los bordes de todos los cuadros se orientan según una línea central imaginaria. Las distancias entre los cuadros deben ser siempre iguales, aunque pueden variar tanto horizontal como verticalmente. Para obtener un resultado óptimo, primero debe colocar el conjunto de cuadros en el suelo. La cinta de carrocero o una cuerda tensada horizontalmente facilitarán después la colocación. Al colgar los cuadros, un nivel de burbuja le ayudará a alinearlos.
5. Colgar cuadros y crear armonía: la disposición en cuadrícula
Al igual que en un tablero de ajedrez, en la disposición en cuadrícula los cuadros individuales se organizan siguiendo un esquema geométrico estricto. Los marcos deben colgarse en una misma línea y las distancias entre los cuadros deben ser iguales en todos los lados. La disposición en cuadrícula queda mejor cuando todos los motivos tienen el mismo formato. Los marcos uniformes crean una imagen de conjunto armoniosa.
6. «Inside the Lines»: una forma de colgar cuadros para estetas creativos
En la disposición Inside the Lines, los cuadros cuelgan de manera desenfadada en la pared. No es necesario respetar distancias uniformes, ejes visuales ni bordes. Para que el conjunto siga resultando armonioso, debe disponer los cuadros dentro de una forma geométrica imaginaria. Puede ser un círculo, un óvalo, un rectángulo o un cuadrado. Al colgarlos, debe comenzar por los motivos más grandes y colocar sucesivamente los demás alrededor.
7. Crear calma mediante una disposición simétrica
El ojo humano percibe la simetría como algo armonioso; esto también se aplica a los conjuntos de cuadros. Para crear una disposición simétrica se necesitan al menos tres obras de arte, dos de las cuales deben tener el mismo formato. Primero, determine un eje de simetría vertical u horizontal. A continuación, debe medir con precisión las posiciones y los puntos de fijación de los cuadros, ya que en esta forma de colocación las irregularidades llaman especialmente la atención.
8. No colgar todos los cuadros: la repisa para cuadros
Las repisas para cuadros permiten crear composiciones flexibles y, al mismo tiempo, aportan más estructura a las paredes. Además, puede combinar el conjunto de cuadros apoyados con pequeños accesorios o elementos decorativos y colocarlos junto a los motivos. La gran ventaja: las repisas para cuadros se pueden redecorar y reorganizar fácilmente.
9. Diferentes perspectivas para una mayor variedad
Un cuadro: diferentes perspectivas. Se puede lograr un efecto especial cuando se muestran distintas vistas del mismo motivo. Esta forma de organizar los cuadros es posible como disposición en fila o alineada por los bordes, como arreglo simétrico o como disposición en esquina.
10. Un conjunto de varias piezas o un tríptico para disfrutar de una vista panorámica
Una obra compuesta por varias imágenes individuales se denomina tríptico. Para que la composición destaque a la perfección, los fragmentos individuales del conjunto deben disponerse, en la medida de lo posible, en una fila, alineados por los bordes y con una pequeña separación.
11. Colgar cuadros para conectar espacios: la disposición en esquina
La disposición en esquina ofrece al observador un auténtico efecto sorpresa, ya que la composición solo se revela al mirar alrededor de la esquina. Para que la disposición produzca el efecto deseado, debe procurar que los cuadros se complementen entre sí y que no difieran demasiado en forma y tamaño. En este caso también resultan adecuadas distintas perspectivas del mismo motivo.
12. Mostrar momentos especiales con un collage
El collage es un recurso estilístico popular de las artes plásticas. Fiel a la famosa cita del filósofo Aristóteles —«el todo es más que la suma de sus partes»—, la composición final del collage se compone de numerosos motivos individuales diferentes. Ya sean fotografías, postales o reproducciones de arte: para crear su obra de conjunto personal puede combinar todo lo que le guste. Tiene la posibilidad de disponer todos los cuadros muy juntos en la pared o sobre una placa de soporte. También es posible crear un conjunto enmarcado.
Consejo adicional: colgar siempre los cuadros a la altura de los ojos
Con estas variantes de colocación, cada habitación adquiere un ambiente único. Para que los cuadros luzcan al máximo, debe colgarlos siempre a la altura de los ojos. Tenga en cuenta si desea contemplar los cuadros sentado —por ejemplo, desde el sofá— o más bien de pie o al pasar. En principio, al colgar cuadros debe orientarse por las líneas. Pueden ser líneas ya presentes en la habitación —por ejemplo, los contornos de los marcos de las puertas, los muebles o los bordes de las ventanas— o líneas auxiliares imaginarias.